martes, 22 de mayo de 2012

PARA DECIRLES ADIOS, A TODOS NOS SOBRAN LOS MOTIVOS



Hoy les voy a contar los verdaderos motivos por los que se suspendió la reunión, de pasado día 18, convocada por el Alcalde. Ya les comenté que en aquella reunión teníase que hablar de la cuestión de las subvenciones del Gobierno de Cantabria para la recuperación de los pastizales perdidos (más de 600 hectáreas) y de la nueva Ordenanza local de pastos, a que obligan esas subvenciones. Eso era lo que mandaba en esos momentos.

El Alcalde, por el contrario, pretendía además otras cosas. Cosas que él no admitirá, pero que irán ustedes percatándose de ellas.

A la reunión además de variada gente ganadera acudieron otras personas que no eran ganaderos, propiamente dicho. Nuestro señor Alcalde se percató de esas presencias que le moletaban sobremanera. Sin embargo no le molestaba la presencia de otras personas que tampoco eran ganaderos, propiamente dicho, que fueron a apoyar a su lider. Militantes del PRC, más que conocidos, que nada tienen que ver con la ganadería.

El Sr. Alcalde olvidando que la reunión era pública y como tal la había convocado, quiso a todo trance echar de la reunión a tres personas, de esos que no eran ganderos. Sin embargo no dijo nada sobre esos militantes de su partido que tampoco lo eran, ganaderos. Vemos pues que el Sr. Alcalde tiene doble rasero para medir a los ciudadanos de su pueblo. Unos son ganaderos y “asimilados”, por orden de su santa testosterona. Por lo que los declarados, por el Sr. Alcalde, “asimilados” pueden acudir a los actos del tipo reunión. Los no declarados de esa guisa deben, en buena lógica prerrecista, abandonar los lugares públicos donde se informaba y debieran debatirse asuntos públicos.

Los pastizales públicos son de todos y cada uno de los vecinos de nuestro pueblo. Por eso, lo que afecta a los pastizales públicos interesa a todos y cada uno de los vecinos, no solo a los ganaderos. Sin embargo nuestro Alcalde quería echar de la reunión solamente a aquellos que sin ser ganaderos no le iban a reir sus gracietas y fabulaciones microfónicas.

Ya ven ustedes. A nuestro Alcalde y corifeos se les llena la boca de transparencia, de que la atención a los ciudadanos y otras bonitas palabras de la democracia, son su modus vivendi y modus operandi. Mas en el momento mismo en que los vecinos interesados en los asuntos que se han de tratar acuden a la convocatoria de la reunión con el fin de recibir la información sobre los pastizales, subvenciones y ordenanzas, el Sr. Alcalde ve peligrar su estatuto de fabulista oficial; se olvida entonces de que preconizaba la transparencia, impidiendo por todos los medios nada lícitos ni legítimos que esos ciudadanos pudieran enterarse de lo que nos acontece. Se olvida el Sr. Alcalde que preconizando la buena atención al ciudadano, se embarcó en dar el peor trato que se le puede dar a cualquier ciudadano, convocarle para humillarle expulsándole de la reunión. Esto es lo que quiso hacer nuestro Alcalde. Pero le salió el tiro por la culata.

Se encontró con personas que teniendo de sí mismas la consideración necesaria, la de ser conscientes de ser ciudadanos y no súbditos, no temen las tonterías de quien se cree el rey del mundo. Porque todos, como estas personas, debiéramos saber que el Alcalde no es el primer ciudadano; sino el último, el que ha de servirnos a todos nosotros. Que no es el Jefe de nadie ni de nada, es nuestro empleado y por eso le pagamos. Si del revés fuera, nos pagaría él a nosotros ¿o no? Pues eso.

Nuestro Sr. Alcalde es muy delicado él. Pretendía repartir cucharillas para que le comieran el culo, pues tenemos convecinos con lengua de gato. Y una vez más, como siempre, pretendía hacer de la discriminación, del ocultismo, de la prepotencia, virtud. Esta vez le ha salido mal, como casi siempre. Pero además, malinformando ha pretendido, como siempre, echar la culpa a los demás; cuando él y sus corifeos son los únicos culpables.

Son los únicos culpables de olvidarse de que existía una buena superficie de pastos, en aras de llevárselo mondo y lirondo de los eucaliptos. Hay que tener poca vergüenza para venir ahora con el problema de los pastizales, cuando en los últimos treinta y tantos años nadie se ha preocupado de invertir parte de lo recaudado de los montes en mejorarlos y preservar los pastizales. No te escondas, Felipe Garma, que te estamos viendo. Hay que tener poca vergüenza, para venirnos ahora con éstas si en los últimos Plenos han venido aprobando y permitiendo, ilegalmente e ilegítimamente, plantar muchas praderías. Hay que tener poca vergüenza, usurpar alguna propiedad privada para aumentar la superficie de pastizales y no querer recuperar por caducados los consorcios de praderías, que ésta es otra. Y a esto, que no es otra cosa que generar y aumentar los problemas, nuestros tuercebotas de la política lo llaman buena gestión. ¿¡Qué baje dios y lo vea!?

Si así y todo no encuentran ustedes motivos para encabronarse… Vayan lustrando las cacerolas que llegará el momento. Y si no, al tiempo.

Un saludo y corred la voz.


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