martes, 11 de octubre de 2011

YO TAMBIÉN SALDRÉ EL 15O A LA CALLE



  LA CRISIS DE LOS ASNOS
Recivo,publico y hago correr (recibida de Acqua pubblica, Domenico Finiguerra, Italia)
Un hombre vestido con traje y corbata apareció un día en un pueblo. En pie sobre una caja de fruta, gritó a todo el que pasaba que compraba a 100 € en contante cada asno que le llevaran. Los campesinos se quedaron sorprendidos, pero el precio era alto y los que aceptaron volvieron a casa con la cartera llena, felices como unas pascuas.
El hombre volvió al día siguiente y esta vez ofreció 150 € por asno, y de nuevo muchas personas le vendieron sus animales. El día siguiente ofreció 300 € a aquellos que todavía no le habían vendido los últimos asnos del pueblo.
Viendo que ya no quedaba ninguno, anunció que compraría asnos a 500 € la semana siguiente y se marchó del pueblo.
Al día siguiente le encargó a su socio la manada que había comprado y le envió al mismo pueblo con la orden de vender las bestias a 400 € cada una. Viendo la posibilidad de ganar 100 € a la semana siguiente todos los habitantes del pueblo compraron los asnos cuatro veces más caros de lo que los habían vendido; y para ello, se endeudaron con el banco.
Como era previsible, los dos hombres de negocios se fueron de vacaciones a un paraíso fiscal con la pasta y todos los habitantes del pueblo se quedaron con los asnos sin valor y con deudas hasta el cuello. Los desafortunados provaron en vano a vender los asnos para devolver los préstamos. La carrera del asno había caído en picado. Los animales fueron embargados y alquilados a sus anteriores propietarios por el banquero.
No obstante el banquero andó a llorar donde el Alcalde, explicando que si no recuperaba sus propios fondos, andaría a la ruina y tendría que exigir el reembolso inmediato de todos los préstamos concedidos al Ayuntamiento. Para evitar el desastre, el Alcalde, en vez de dar el dinero a los habitantes del pueblo para que pagases sus deudas, dió el el dinero al banquero (que era, qué casualidad, su mejor amigo y asesor en el Ayuntamiento).
Sin embargo este último, después de haber esquilmado la tesorería, no canceló las deudas de los habitantes del pueblo ni las del Ayuntamiento y así todos continuaron inmersos en sus deudas.
Viendo el desastre y a punto de ser desclasificado y ahogado por las tasas de interés, el Ayuntamiento pidió ayuda a los pueblos vecinos, pero estos le respondieron que no podían ayudarles de ningún modo porque habían vivido la misma desgracia.
Con el consejo desinteresado del banquero, todos decidieron recortar gastos: menos dinero para la escuela, para los servicios sociales, para carreteras, para sanidad… Ampliaron la edad de jubilación y echaron al paro a muchos funcionarios, bajaron los salarios y al mismo tiempo los impuestos aumentaron. Decían que era inevitable y prometieron un control ético del comercio de asnos.
Esta triste historia se vuelve más gustosa cuando se descubre que el banquero y los dos estafadores son hermanos y viven juntos en una isla de Las Bermudas, comprada con el sudor "de la frente". Nosotros los llamamos hermanos Mercado. Generosamente, han prometido financiar la campaña electoral del Alcalde saliente.
Esta historia no ha terminado porque no sabemos qué han hecho los habitantes del pueblo.
Y vosotros ¿qué haríais en su lugar?
¿Qué haréis?
Si esta historia os recuerda algo, encontrémonos todos en las calles de nuestros pueblos y ciudades.
Sabato 15 ottobre 2011
Que rule la circular de esta historia.
Traducción libre de Carmelo Pérez Soto.

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