sábado, 13 de junio de 2020

EL VIRUS, EL EUCALIPTO, LOS COJONES Y LOS OVARIOS DE LOS HUNOS Y LOS HOTROS.


Pareciera en estos días guriezanos que nada hay más importante que la temida y odiada, por los hunos, como aplaudida y deseada, por los hotros, mierdosa moción de censura. Del ataque de los hotros hacia los hunos, se nos han revuelto los hunos con pancartas, carteles, cencerradas y baladronadas periodístico-televisivas, amenazas incluidas. En suma, y en resta, una mierda como un castillo de grande.

Sin embargo, hay más, mucho más y excesivamente peligroso el problema que nos plantea ARCA con los árboles en Agüera. Tanto los hunos como los hotros callan, no dicen ni Pampeloponeso. Eso no es importante si no sirve para volver a la batalla de la cantabricidad y esa ya la solucionaron los tribunales y el Consejo de Estado.

El motivo de los silencios sobre los árboles de Agüera no es otro que la total ausencia de una política forestal. La total ausencia de una política general sobre los bienes públicos en constante atomización, como distribuir granos de arroz al cuadrado en un tablero de ajedrez. Otra mierda más, esta vez como una catedral de grande.

En la pelea de los machitos alfa, interseccionados por ovarios beta, las pelotas no nos dejan ver los árboles, estos no nos dejan ver el bosque y el bosque no nos deja ver el bien común o interés general.
La excepción a la evolución darwiniana es Guriezo. No hay evolución que valga. No hay desarrollo que valga ni la más pálida idea de aprender y aprehender algo, con o sin pandemias. Y es que el virus del eucalipto es un virus cojonudo.

Mientras tanto, todos dicen defender lo mismo, pero vemos que no se miran los hunos a los hotros, cuando se trata de verdad de la defensa de lo de todos.

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