miércoles, 8 de enero de 2014

EL GAS, LAS PRADERÍAS Y LOS INCOMPETENTES



Cuando un ciudadano en su deambular por el pueblo ve cualquier desperfecto debiera por educación cívica dar cuenta del hecho al ayuntamiento. Esto sería tener una cultura del bien común, si lo prefieren. Lo público es de todos y todos debiéramos velar por lo público.

Pero además, tenemos una administración pública, una de cuyas misiones más importantes es administrar, controlar y velar por lo público, por lo de todos, por el bien común. Y aquí es donde nuestra administración pública falla estrepitosamente.

Nuestra Santa y Pía Administración, nuestro Ayuntamiento y el Alcalde como máximo representante debieran organizarse para hacer esas funciones. Pero de verdad, de la buena. No de boquita pintada de hacemos tal y cual y luego na de na.

Les digo esto porque hoy han colgado en la Web municipal un bando, en el que el Alcalde dice que las reclamaciones por daños en los terrenos públicos destinados a praderías, como consecuencia de la segunda parte de las obras del gaseoducto, se tienen que realizar a más tardar el 24 de enero de 2014.

Las preguntas no se hacen esperar:

¿Los terrenos no son públicos? ¿No hay controladores públicos que controlen las obras y los desperfectos que dejan? ¿Por qué el Ayuntamiento no hace su trabajo? ¿Los consorcios de praderías están caducados como los de arbolado? ¿Dónde está la ordenanza de praderías? ¿Por qué se han perdido más de 700 Has., de praderías en los últimos años? ¿Por qué siguen teniendo consorcios de praderías quien no tiene ganado? Y un largo etc., del que todavía no hemos hablado, pues nos hemos centrado todo el mundo en los arbolitos, donde está lo gordo de la pasta en papel y en dinero.

Si el Ayuntamiento, propietario de los terrenos, no ejerce ningún control sobre ellos, qué piensa que van a hacer los particulares. Cuando el gato se va, los ratones hacen fiesta. Dice la voz popular y así es. Pero si además ponemos a la zorra a vigilar las gallinas, el Concejal de Montes planta de árboles más de nueve hectáreas de pradería. Y le pagamos por ello, oye. Sueldo, dietas y lo cortado.

De eso estamos hablando señores

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